Tratamiento especializado, basado en evidencia científica y realizado bajo estrictos protocolos clínicos.
Tratamiento especializado, basado en evidencia científica y realizado bajo estrictos protocolos clínicos.

La Terapia Electroconvulsiva, conocida como TEC, es un procedimiento médico especializado utilizado en determinados casos de salud mental que requieren una valoración y tratamiento específicos.
El procedimiento se realiza bajo anestesia general, con supervisión médica y en un espacio acondicionado para la preparación, administración y recuperación del paciente.
La indicación de este tratamiento depende de una evaluación clínica individual, considerando las necesidades, condiciones de salud, posibles beneficios y riesgos de cada paciente.
Intervención realizada por profesionales capacitados.
Preparación, procedimiento y recuperación supervisados.
Control clínico durante las distintas etapas del tratamiento.
Espacio acondicionado para el cuidado posterior.
Antes de iniciar el tratamiento, el equipo explica el procedimiento y realiza una valoración individual de sus posibles beneficios, riesgos y necesidades clínicas.
Revisión clínica y planificación individual antes del procedimiento.
El paciente recibe información sobre el tratamiento antes de tomar una decisión.
Participación coordinada de los profesionales responsables del procedimiento.
Evaluación clínica de la respuesta y de la continuidad del tratamiento.
La Terapia Electroconvulsiva no se indica de forma general para todos los pacientes. Puede considerarse en casos clínicos seleccionados, después de una valoración psiquiátrica completa.
La decisión depende de la condición del paciente, la gravedad de los síntomas, la necesidad de una respuesta rápida, los tratamientos utilizados previamente y la evaluación de beneficios y riesgos.
La necesidad de hospitalización depende de la condición clínica y del plan establecido para cada paciente. El equipo tratante informará la modalidad más adecuada
Sí. El procedimiento se realiza bajo anestesia general y con monitorización del paciente por parte del equipo responsable.
El número de sesiones no es igual para todos los pacientes. Se determina de acuerdo con la valoración clínica y la evolución observada.
El paciente pasa a un área de recuperación, donde permanece bajo observación hasta que el equipo determine que se encuentra estable.