- Tiene mucha tristeza
- No puede gozar de las cosas de la vida
- No puede dormir bien
- Ha perdido el apetito
- Tiene mucha angustia
- Ha perdido el interés es usted, en su familia en el trabajo.
- No puede afrontar las labores de la vida diaria
- Ha pensado que sería mejor morir
- El 25% de las personas pueden sufrir depresión en algún momento de su vida.
- Es más frecuente en mujeres que en varones.
- 35% de las consultas a médicos generales son por depresión.
- Es la segunda causa de discapacidad en el mundo.
- 15% de los deprimidos se suicidan.
Muchos deprimidos no buscan ayuda médica; de los que buscan, algunos son mal diagnosticados; de los bien diagnosticados, algunos son mal tratados; de los bien tratados inicialmente, muchos no continúan, abandonan o interrumpen su tratamiento.
La depresión es una enfermedad que causa mucho sufrimiento al que la padece y a su familia.
La depresión es un trastorno del estado de ánimo que afecta a un gran número de individuos.
Se presenta como un estado de abatimiento e infelicidad que puede ser transitorio o permanente. También puede expresarse a través de afecciones de tipo cognitivo, volutivo o incluso somático.
La persona aquejada de depresión puede o no vivenciar tristeza. Presenta perdida de interés o incapacidad para disfrutar de las actividades lúdicas habituales, así como una vivencia poco motivadora y más lenta del transcurso del tiempo.
Su origen es multifactorial, aunque hay que destacar factores desencadenantes tales como el estrés. También hay otros orígenes, como una elaboración inadecuada del duelo (por la muerte de un ser querido) o incluso el consumo de determinadas sustancias (abuso de alcohol o de otras sustancias tóxicas). También existen factores de predisposición genética.
Si la situación anímica supone una limitación en las actividades habituales del paciente, o una disminución de su capacidad funcional en cualquiera de sus esferas (social, laboral, etc.) se considera adecuada la instauración de un tratamiento.
El fin de cuaquier tratamiento es el de mejorar la situación anímica, así como reinstaurar un adecuado funcionamiento de las capacidades socio laborales, disminuyendo la mórbida y mortalidad, y evitando en lo posible las recaídas. La selección del tratamiento dependerá del resultado de una evaluación.
La mayoría de las personas tratadas por depreseión obtienen un resultado óptimo con un tratamiento combinado de medicamentos, para obtener un alivio relativamente rápido de los síntomas, y psicoterapia, para aprender a enfrentar mejor los problemas de la vida.
Las personas con depresión que no buscan ayuda sufren innecesariamente. Los sentimientos y preocupaciones no expresados, acompañados por una sensación de aislamiento, pueden empeorar la depresión.
No está de más insistir en la importancia de obtener atención médica profesional de calidad.